Es un pequeño paso…

El equipo no define al fotógrafo
Cuando alguien se inicia en la fotografía y decide realizar una inversión seria, suele comenzar un análisis exhaustivo sobre qué “firma” se adapta mejor a sus necesidades, ya sea por prestaciones técnicas, preferencias personales o estética. Hace años, el mercado estaba polarizado por dos gigantes: Nikon y Canon. Durante ese largo periodo de coexistencia, los usuarios de cada bando defendieron su elección por diversas razones.
Sin embargo, en tiempos recientes, Sony ha irrumpido con fuerza tras hacer muy bien sus deberes, hasta el punto de disputar el liderazgo en ventas. Con el auge de las redes sociales, he observado una infinidad de memes que ridiculizan a Nikon; parece que, si utilizas sus cuerpos, no pudieras ser considerado un «profesional». Es un fenómeno similar al que ocurre —o ocurría— en el mundo de la edición visual / audiovisual entre los usuarios de Windows y Mac.

Mi experiencia personal
Soy usuario de Nikon desde siempre. No obstante, mi cámara compacta para «batalla callejera» actual es una Sony, y la anterior fue una Canon. Estas elecciones no me hacen sentir superior ni inferior; simplemente soy un fotógrafo decidido a captar aquello que le apasiona con lo que considero que es mejor en ese momento.
En esencia, todos los dispositivos realizan la misma función: controlar la escena mediante la velocidad de obturación y la apertura de diafragma, interpretando la luz con la ayuda de un fotómetro integrado. A partir de ahí, podemos añadir toda la electrónica que deseemos, pero el núcleo del proceso sigue siendo el mismo.

La prueba definitiva: el espacio
Resulta revelador que, después de 50 años, la misión ARTEMIS II de la NASA se haya acercado al lado oculto de la Luna capturando imágenes con una Nikon D5. Este modelo, que ya tiene una década de antigüedad, fue seleccionado por su fiabilidad, resistencia y rendimiento en condiciones de baja luminosidad.
Este hecho me confirma que no importa qué equipo lleves colgado al cuello; lo fundamental es poseer los conocimientos fotográficos para saber qué quieres lograr y cómo vas a ejecutarlo. En el caso de la NASA, hablamos de criterios de eficiencia pura, lejos de patrocinios publicitarios. Por su parte, Nikon se ha limitado en sus canales corporativos a comentar: «Orgullosos de formar parte», sin grandes alardes.


Como decía un viejo conocido: “La pistola no hace al pistolero”.

Todas las fotos son propiedad de la NASA


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